
Eduardo Torreblanca Jacques
Momentos históricos caracterizados por una economía que no camina, no al menos como se quisiera, entre escándalos de corrupción mayúscula y jóvenes desaparecidos. Para acabarla, la Selección Mexicana de Futbol abre miedos, para los...

México es hoy el 12º mercado de retail más grande del mundo y puede llegar a un valor de ventas por $428 MIL MILLONES DE DÓLARES para 2016.
Fuente: ACCENTURE.

Gustavo Feijoo
31 de Julio de 2012
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1. Reconozca que está estresado. La pregunta ¿Nervioso Yooo? Cuando le tiembla todo el cuerpo, no le ayuda a superar su estado. El nerviosismo no es sinónimo de debilidad, usted tiene permiso de estar estresado, y partir de ahí para superar ese estado.
2. Empiece por el cuerpo.
El estrés se manifiesta en el cuerpo. Lo primero que debe hacer para calmar sus nervios es calmar el cuerpo. Tómese un momento para evaluar lo siguiente. ¿Está respirando bien? ¿Tiene los hombros tensionados? ¿Siente un nudo en el estómago? Éstas son manifestaciones físicas de nerviosismo y, si atiende estos síntomas, podrá aliviar su estrés.
Salga a caminar y tomar aire fresco. Siéntese un rato en silencio y respire hondo. Estírese. Suba un piso corriendo por las escaleras. Haga lo necesario para alinear el cuerpo y la mente y calmarse por completo.
3. Concéntrese en una tarea a la vez, la más prioritaria.
El pensamiento acelerado es otro síntoma de estrés que interfiere con su productividad. La mayoría de las veces, el estrés laboral deriva de una combinación de exceso de trabajo y falta de tiempo, de recursos o de capacidad. Revisar cientos de tareas y pensar en todas a la vez puede generar una parálisis total. ¿Por dónde se puede comenzar para terminar todo?.
Al afrontar una lista enorme de tareas, lo mejor es concentrarse. Divida las tareas más grandes en tareas más pequeñas y manejables. Haga una lista de lo que debe hacerse y establezca prioridades. Delegue las tareas más pequeñas. Hable con un gerente o colega sobre las tareas para ver cuál es la mejor manera de afrontarlas. Lo sorprenderá lo menor que resulta la carga al comentarla en voz alta.
Luego, concéntrese en una tarea a la vez, la más prioritaria. Así se asegurará de trabajar con eficacia y no gastará energía en ponerse nervioso.
3. Reevalúe las expectativas.
Los nervios suelen aparecer cuando uno siente que perdió el control de una situación. Ante cualquier factor que genere descontrol en un proyecto, lo ideal es primero sentarse a reevaluar la relación recursos-exigencias. ¿Las expectativas iniciales eran las adecuadas? ¿Hay nuevos factores que hayan modificado los resultados esperados?.
Vuelva a analizar la escala y el tamaño de su proyecto o carga de trabajo. Haga las modificaciones necesarias. Luego comunique con claridad una nueva serie de expectativas más razonables bien fundamentadas. Documente sus afirmaciones.
4. Controle su diálogo interno.
Lo peor para la productividad es el diálogo interno. Usted sabe: esa vocecita en la mente que fomenta pensamientos negativos sin que se dé usted cuenta, que mina su confianza y su optimismo.
Recuerde que si sigue diciéndose que no podrá superar la situación, con seguridad no lo logrará.
Use las estrategias ya enunciadas para controlar esa voz interior. Cálmese, concéntrese en el problema y reevalúe las expectativas de acuerdo con las posibilidades. Determine prioridades y concéntrese en lo que se puede lograr en el momento. Esto dejará en claro a la vocecita que deberá callarse para que usted pueda seguir trabajando. Además, tendrá algo productivo en qué pensar en lugar de la dificultad de la tarea.
5. Recuerde: Usted es su propio motivador.
El estrés no va a desaparecer. Es probable que en la empresa sigan aumentando las exigencias y el estrés, pero usted puede controlar cómo reacciona. Al controlarse de manera activa, recupera el control de la situación y pone las cosas en perspectiva, para convertir el estrés en eustrés y éste en el motivador que debe ser.